Sobre Nuestra Iglesia
Nuestra Historia
Mi Iglesia: Un Hogar en Cristo
Mi Iglesia nació en Ohio con una carga sencilla pero profunda: crear un hogar espiritual para personas y familias de habla hispana que muchas veces se sienten lejos de casa.
En nuestra comunidad hay muchos inmigrantes, familias latinas, padres, jóvenes y niños que viven entre dos mundos. Algunos llegaron buscando nuevas oportunidades. Otros han pasado años trabajando, criando a sus hijos y tratando de construir una vida estable. Muchos aman a Dios, pero por diferentes razones se han sentido desconectados de la iglesia, de su fe o de una comunidad donde realmente puedan pertenecer.
Sabemos que vivir en un país nuevo no siempre es fácil. El idioma, la cultura, el trabajo, la escuela, los documentos, la soledad y las preocupaciones diarias pueden hacer que una persona aprenda a sobrevivir, pero no siempre a descansar, sanar o crecer.
Por eso existe Mi Iglesia.
Existimos para ser un hogar en Cristo para quienes necesitan comunidad, esperanza y una familia espiritual. Queremos que cada persona que llegue pueda sentir:
“Aquí soy visto. Aquí soy bienvenido. Aquí puedo acercarme a Dios. Aquí pertenezco.”
Nuestro Corazón
El corazón de Mi Iglesia es Jesús.
Creemos que Jesús ve al que se siente invisible, recibe al que se siente lejos y forma una familia con personas de diferentes historias, culturas y generaciones. En Cristo, nadie tiene que caminar solo.
Mi Iglesia es una comunidad donde hablamos el idioma del corazón, honramos las historias de las personas y abrimos espacio para que cada familia pueda encontrar fe, amistad y propósito.
No queremos ser simplemente un lugar donde la gente asiste los domingos. Queremos ser una familia donde las personas son conocidas, cuidadas y animadas a seguir a Jesús.
Creemos que muchas personas no están buscando un programa más. Están buscando un lugar seguro. Una mesa abierta. Una comunidad real. Una iglesia donde sus hijos puedan crecer, donde sus preguntas sean recibidas, donde sus heridas no sean ignoradas y donde su cultura sea valorada. Ese es el corazón de Mi Iglesia.
Nuestra Manera de Amar y Servir
Nuestro enfoque es relacional, sencillo y profundamente humano.
Creemos que la iglesia se construye con presencia, confianza y amor práctico. Por eso queremos caminar con las personas en la vida real: en sus alegrías, en sus luchas, en sus preguntas y en sus necesidades.
Compartimos la mesa porque en nuestra cultura la comida no es solo comida; es bienvenida, conversación, familia y hogar. Cuando compartimos un café, una comida o una celebración, estamos diciendo: “Tu vida importa. Tu historia importa. Hay espacio para ti aquí.”
Honramos las historias porque cada persona carga un camino distinto. Algunos vienen con sueños. Otros vienen con cansancio. Algunos vienen con fe fuerte. Otros apenas están tratando de volver a creer. En Mi Iglesia, no queremos apresurar a las personas ni tratarlas como números. Queremos escucharlas, conocerlas y acompañarlas hacia Jesús.
También creemos en servir de manera práctica. La fe no se queda solo en palabras. Queremos ayudar a las familias a navegar la vida diaria, fortalecer matrimonios, apoyar a padres, levantar a los jóvenes, cuidar a los niños y crear conexiones que traigan esperanza real.
Por Qué Nos Llamamos “Mi Iglesia”
Nos llamamos Mi Iglesia porque esas palabras expresan pertenencia.
Muchas personas pasan mucho tiempo escuchando, directa o indirectamente, que no pertenecen. No pertenecen por su idioma. No pertenecen por su acento. No pertenecen por su historia. No pertenecen porque no conocen el sistema o porque vienen de otra cultura.
Pero el evangelio de Jesús nos dice algo diferente.
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En Cristo, somos recibidos.
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En Cristo, somos familia.
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En Cristo, tenemos un hogar.
Cuando alguien dice “Mi Iglesia”, nuestra oración es que pueda decirlo con paz y alegría:
“Esta es mi iglesia. Este es mi lugar. Esta es mi familia.”
Mi Iglesia no es solo un nombre. Es una invitación a volver a casa.
Nuestra Esperanza
Nuestra esperanza es ver a familias enteras encontrar vida nueva en Jesús.
Soñamos con ver niños creciendo en la fe, jóvenes descubriendo su identidad en Cristo, padres encontrando apoyo, matrimonios siendo fortalecidos, personas solas encontrando familia y comunidades enteras siendo transformadas por el amor de Dios.
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Queremos ser una iglesia donde no hay extraños.
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Una iglesia que abra los brazos.
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Una iglesia que escuche antes de juzgar.
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Una iglesia que celebre la cultura latina y predique claramente a Jesús.
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Una iglesia donde la gracia de Dios se pueda ver, escuchar y sentir.
Mi Iglesia existe porque creemos que nadie debería caminar solo.
Somos un hogar en Cristo para los que están lejos de casa.
Somos una familia formada por la gracia de Jesús.
Somos una mesa abierta para todos.